martes, 15 de abril de 2014





La labor de enseñar se encuentra estrechamente relacionada con la historia de la humanidad. Sin embargo algunos elementos que permiten caracterizar como profesión esta actividad solo se encuentran a partir de la conformación de los sistemas educativos como resultado de la estructuración de los estados nacionales.

La función docente como acto público  está definida y reconocida en el marco de los estados modernos como una profesión en el contexto del ámbito sociocultural y socio político. Es una práctica que se expresa como correlato de los imaginarios y las comprensiones que las sociedades y comunidades nacionales y regionales tienen de la educación. La sociedad aprecia al maestro desde los mismos parámetros que el produce  y propone como procesos y estructuras de formación de los sujetos y los reconoce como maestro en tanto representa y expresa los valores social mente  reconocidos en el espacio de su propia práctica educativa.

Los maestros tenemos una responsabilidad muy grande con la sociedad, tenemos que aprovechar las nuevas tecnologías y asumir el compromiso de conocerlas, manejarlas y saber utilizarlas. Es una ventana que les damos a nuestros estudiantes y a la sociedad enseñándoles a buscar la información, evaluar críticamente y reconocer sus autores. Nuestra sociedad debe ser competente, con elementos necesarios para asumir posturas propias frente a los medios, una sociedad que indaga y participa democráticamente en las decisiones políticas de nuestro país.


La ciencia y la tecnología como discursos propios de la modernidad y el conocimiento y la cultura como estructuras determinantes del desarrollo sostenibles se median a través de la práctica docente por la relación entre educación y pedagogía que propone el marco de tensión fundamental  en el que se expresa el conflicto al convertirse en el principal objeto enseñable a partir del cual el maestro convoca la subjetividad.




Las reformas educativos como actos de gobierno, es decir, como acciones a través de las cuales el estado establece elementos para orientar las políticas de la educación, que son el resultado de un proceso complejo en el que intervienen componentes internos y externos a la realidad social y educativa de un país.


DOCENCIA  Y COMPROMISO SOCIO-POLÍTICO
EL LEGADO PEDAGÓGICO DE PAULO FREIRE (1921-1997)



Todo acto educativo es un acto político. Esta proposición que ha de estar  en la mente de todo educador debe hacerle revisar continuamente sus prácticas educativas para tomar conciencia de que proyecto social subyace a ellas: ¿para qué educa, en defensa de que intereses, en oposición a que ideologías? “

En todas las épocas las transformaciones sociales, ideológicas y culturales están a la orden del día, la actual no tiene por qué ser la excepción, sin embargo, lo que si hace la diferencia entre una y otra es el papel y la actitud que asumimos ante ella.

El rol que juega día a día la educación es el resultado de un compromiso adquirido, de una manera consiente o circunstancial, de convertirse en un medio que no solo transmita conocimientos o forme hábitos, sino que nutra lo suficiente a todos los involucrados en el proceso educativo.

La globalización y la revolución tecnológica forman parte de nuestro quehacer cotidiano y por ser relativamente nuevas, causan expectativas a nuestro medio, lo que significa un desafío que depende del profesionista de la educación convertirlo en oportunidad.

Es claro el papel que tiene la educación: ser el medio que equilibre los avances científicos y la esencia de lo humano, promoviendo así individuos íntegros conscientes de su trascendencia y, por lo tanto, responsables con las nuevas generaciones.

En este artículo se presenta el pensamiento pedagógico partiendo de la filosofía que está en la base de sus planteamientos educativos para desembocar en su concepto de educación, del proceso de enseñanza-aprendizaje y de las cualidades que ha de tener un docente comprometido con la causa democrática, con la ética humanística y con la justicia social. Apuestas ineludibles si realmente queremos conseguir un mundo más humano.



En todas las épocas las transformaciones sociales, ideológicas y culturales están a la orden del día, la actual no tiene por qué ser la excepción, sin embargo, lo que si hace la diferencia entre una y otra es el papel y la actitud que asumimos ante ella.

El rol que juega día a día la educación es el resultado de un compromiso adquirido, de una manera consiente o circunstancial, de convertirse en un medio que no solo transmita conocimientos o forme hábitos, sino que nutra lo suficiente a todos los involucrados en el proceso educativo.

La globalización y la revolución tecnológica forman parte de nuestro quehacer cotidiano y por ser relativamente nuevas, causan expectativas a nuestro medio, lo que significa un desafió que depende del profesional de la educación convertirlo en oportunidad.


Es claro el papel que tiene la educación: ser el medio que equilibre los avances científicos y la esencia de lo humano, promoviendo a si individuos íntegros conscientes de su trascendencia y, por lo tanto, responsables con las nuevas generaciones.


TRANSFORMACIÓN DE LA PRACTICA DOCENTE



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS



http://www.oei.es/docentes/articulos/funcion_docente_compromisos_eticos_ibarra.pdf
http://es.scribd.com/doc/91450099/Docencia-y-compromiso-socio-politico
http://www.rieoei.org/rie25a01.htm
http://willyfigueroa.wordpress.com/2009/03/25/compr-socypolit-maestro/